QUE OCURRE CON LAS MASCOTAS EN UNA SEPARACIÓN O DIVORCIO

QUE OCURRE CON LAS MASCOTAS EN UNA SEPARACIÓN O DIVORCIO

Cuando vamos a iniciar un procedimiento de separación o divorcio surgen siempre una serie de cuestiones importantes que deben resolverse, tales como, ¿Cuál de los dos se adjudicará el uso de la vivienda? ¿Qué tipo de guarda y custodia se fijará sobre los hijos comunes? Pero existen cuestiones que en muchas ocasiones se pasan por alto, como ¿Que ocurre con la mascota que convive en el domicilio familiar? ¿Tenemos que decidir cuál de los dos se queda con ella? En este artículo vamos a analizar este asunto.

Son escasas las resoluciones judiciales que existen sobre el tema pero la mayoría han considerado a los animales como un bien más, de conformidad con el artículo 333 del Código Civil y, por ende, se le deben aplicar las normas que se aplican al resto de bienes. Sin embargo, el artículo 511-1.3 del Código Civil de Cataluña dispone que los animales NO se consideran cosas, estando bajo la protección especial de la leyes, siendo de aplicaciones las reglas de los bienes en lo que permite su naturaleza. En el mismo sentido se dirige la Ley de Protección de los Animales, aprobada por el Parlamento de Cataluña, en su artículo 2.2, considerando a los animales seres vivos dotados de sensibilidad física y psíquica y, por tanto, deber recibir un trato que procure su bienestar.

En definitiva, en Cataluña tiene viabilidad que, en un proceso de separación o divorcio, un Juez se pronuncie acerca de la custodia de la mascota común, régimen de visitas y reparto de gastos, como si un menor de edad se tratase. No obstante, a pesar de esta viabilidad, no es posible garantizar que el Juez encargado de nuestro asunto atienda nuestras peticiones en lo que respecta a nuestra mascota. A modo de ejemplo, la Audiencia Provincial de Barcelona, en su sentencia 465/2014 de 10 de julio, dictaminó que no procedía acordar el cuidado compartido de la mascota común, en este caso un perro, ya que a pesar de tratarse de un ser vivo no dejaba de ser un bien mueble, no pudiéndose aplicar por analogía los regímenes de visitas de los menores de edad pues carecen de razón al no existir una relación paterno-filial.

Mascotas-separacion-divorcio

Atendiendo a que en Cataluña el régimen económico matrimonial general es el de separación de bienes, los bienes de valor ordinario adquiridos a cambio de dinero durante el matrimonio y destinados a uso familiar, se presume que son propiedad de ambos cónyuges, a pesar de que formalmente aparezca uno solo como propietario. Si nos encontramos en la situación anterior, deberá de instarse un procedimiento ejercitando la acción de división de la cosa común, la cual terminará en dos posibles escenarios, que uno de los cónyuges se quede con la mascota y el otro reciba una compensación dineraria a cambio, o bien, que se pacte el uso compartido pero sin aplicar normas pensadas en exclusiva para menores de edad.

En resumidas cuentas, si los cónyuges lo desean pueden incluir pactos en el Convenio Regulador relativos a las mascotas pero, en caso de incumplimiento de los mismos por alguno de ellos, no podremos solicitar al Juez que aprobó el Convenio que obligue a nuestra ex pareja a dar cumplimento a lo pactado respecto este asunto concreto. De tal manera que, en caso de incumplimiento de alguno de los cónyuges, se deberá instar una demanda por incumplimiento contractual y la eventual sentencia que surja de dicho procedimiento podrá ser ejecutada.

Si se encuentra en esta situación no dude en ponerse en contacto con nosotros, le ayudaremos a conseguir aquello más beneficioso para usted y su mascota.

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